Cerca de 200 científicos se han embarcado en una emocionante aventura en el océano alrededor de las islas de Madeira, que son parte de Portugal. Están viajando en unas quince embarcaciones para aprender más sobre la vida marina. Para hacer esto, utilizan cámaras submarinas y también recogen muestras de agua. Esto les ayuda a descubrir qué tipos de animales viven en esas aguas. 🌊
Una parte importante de su trabajo es comparar zonas donde se permite pescar con otras que están protegidas. Esto significa que en algunas áreas no se puede pescar para que los peces y otros animales marinos tengan un lugar seguro donde vivir y crecer. Los científicos colocan cámaras a profundidades de entre 40 y 50 metros para observar cómo se comportan los animales en estos lugares. Al hacerlo, pueden ver si hay más peces en las áreas protegidas que en las que se permite la pesca.
El biólogo Juan Mayorga, que está en el equipo, explica que cuando se protegen estas áreas, los peces pueden crecer más y tener más crías. Esto es muy importante porque ayuda a que las poblaciones de peces sean más saludables. Imagina un lugar donde los peces pueden jugar y crecer sin preocuparse de ser atrapados; eso es lo que buscan los científicos. 🐠
Además, están utilizando muestras de agua para encontrar rastros de ADN de animales marinos, incluso aquellos que no se ven en las cámaras. Esto les permite saber qué otros animales están presentes en el océano sin tener que verlos directamente. Es como un juego de detectives, donde buscan pistas sobre quién vive en el océano.
Una de las cosas más emocionantes que han descubierto es que una reserva creada alrededor de las islas Desertas, hace muchos años, ha ayudado a que una colonia de focas monje mediterráneas crezca de solo ocho animales a 31. Esto muestra que cuando cuidamos el océano, podemos ayudar a que los animales marinos vuelvan a prosperar. La expedición de estos científicos combina observación, tecnología y trabajo en equipo de diferentes países para aprender a cuidar mejor de nuestro océano.